Tienes agenda que llenar
El jueves tienes horas libres. Esta semana nadie nuevo supo de ti.
Traemos gente que viene a tomar hora, y la hora se toma sola en tu Google Calendar.
La mejor noticia de un negocio es que haya fila
Traemos la fila a tu WhatsApp. Y ahí adentro se ordena sola.
En el mismo WhatsApp que ya usas. No cambias de número.
Un martes cualquiera: quién escribió, qué venía a comprar y de dónde salió.
Los seis venían a comprar. Ninguno andaba mirando vitrinas.
De cuatro momentos distintos. En los cuatro salimos a buscar.
Te llega a tu WhatsApp: quién es, su teléfono y qué venía a comprar.
Todo eso es fila. Nuestra pega es que crezca y que adentro se ordene sola.
Elige y te muestro la parte que te toca.
El jueves tienes horas libres. Esta semana nadie nuevo supo de ti.
Traemos gente que viene a tomar hora, y la hora se toma sola en tu Google Calendar.
Tienes el catálogo listo, el despacho resuelto y una tienda que casi nadie visita.
Ponemos tu producto delante de quien anda buscando exactamente eso, y la pregunta llega con el producto al lado del nombre.
Tu equipo cierra bien. Lo que falta es que llegue más, y lo poco que llega vive en el teléfono de cada uno.
Cada vendedor recibe gente que ya dijo qué quiere, y la conversación queda en la empresa en vez de irse con la libreta.
Tienes audiencia y tienes pocos clientes. Son dos cosas distintas y casi nadie te lo dice.
Convertimos parte de esa audiencia en gente que pregunta precio, y lo que llega se contesta con las palabras que tú escribiste.
Tus clientes te lo van a pedir igual. La pregunta es si se lo encargas a alguien o se lo entregas tú.
Lo armamos por detrás, con tu nombre adelante, y tú decides cómo lo cobras.
Nosotros llenamos el local. Y adentro, la pega se ordena sola.
Todo el mundo te vende el mesero, y el mesero importa: se acuerda de tu nombre, no se equivoca con el pedido, deja al cliente contento. Pero el servicio empieza cuando alguien ya entró por la puerta. Nuestro trabajo empieza antes.
Nadie parte con las cuatro. Empiezas por las dos primeras, que están andando hoy, y las otras dos las armamos después sobre la misma base, cuando tu operación las pida.
WhatsApp es la puerta principal: es donde ya te escriben.
Instagram Direct y Messenger llegan a la misma fila. Una pregunta que entró por Direct aparece con nombre y con lo que la persona venía a buscar, igual que el resto.
Soy Héctor. La publicidad la armo yo y el sistema lo opero yo: cuando algo se cae un domingo, el que contesta es el mismo que te lo vendió.
Trabajamos como Google Partner, con campañas andando en 34 cuentas publicitarias: Chile y Brasil, buena parte de Latinoamérica, y también España y Estados Unidos. Los números los revisamos delante del cliente todos los meses.
No te voy a mostrar logos de clientes. Los casos que te cuente van sin nombre, igual que iría el tuyo si mañana alguien pregunta por ti.
Conversemos y te muestro, sin nombres, cómo se ve por dentro una cuenta parecida a la tuya.
No esperando. Salimos a buscarlos: en Google, cuando alguien ya escribe lo que tú vendes; en Instagram y Facebook, cuando todavía no te conoce; y uno por uno, cuando te conviene alguien que no sabe que existes. Todos llegan a tu WhatsApp con nombre y con lo que venían a comprar.
Las dos cosas, y ese es el punto. La parte de arriba trae gente que quiere comprar; la de abajo hace que esa conversación avance sola hasta donde puede avanzar sola. Armar solo la de abajo es otro negocio, y no es el nuestro.
Algunos sí. Habla claro, responde lo que sabe de tu negocio y, cuando la conversación necesita a una persona, lo dice y te la pasa con el contexto escrito. La molestia clásica es el que da vueltas en círculo; este toma el dato y avanza.
Lo dice y te lo deja anotado. Prefiere pasarte el nombre y el teléfono antes que improvisar una respuesta. Esa regla la definimos contigo el primer día: qué contesta solo y qué te llega a ti.
Sí, funciona sobre la API oficial de WhatsApp Business, y la dejamos configurada contigo. Tu número sigue siendo tu número: el mismo que está en tu tarjeta y en tu perfil.
Sí. Varias personas usan el mismo número desde su propio computador, cada conversación queda asignada a alguien, y el historial completo vive en un solo lugar en vez de repartido entre celulares.
Hoy la hora se toma sola en Google Calendar, que es lo que tenemos andando. Si trabajas con otra agenda, esa conexión la construimos como parte del sistema, contigo. Mientras tanto la hora te llega a tu WhatsApp con nombre, día y lo que la persona viene a hacer, y la anotas donde ya la llevas.
Depende de cuánta publicidad muevas y de cuántas etapas quieras, así que la cifra sale en la conversación, no en esta página. En la consultoría miramos tu caso y te la pongo sobre la mesa ahí mismo, con el número a la vista.
Sí, y es lo que recomiendo. La mayoría parte por dos: traer gente y ordenar lo que llega. Las etapas de más arriba se agregan después, cuando esas dos ya son rutina.
El contrato es mes a mes. Los datos son tuyos: contactos, conversaciones e historial se exportan en un archivo que abres en tu planilla cuando lo pidas. Si un día te vas, te vas con todo.
Quedan en tu instalación y a tu nombre, con lo que la Ley 21.719 te pide tener: registro del consentimiento, derecho a que los borren y un responsable identificable. Si mañana quieres llevártelos, se exportan y listo.
Una consultoría gratuita de 45 minutos. Miramos tu negocio en vivo: por dónde te llega gente hoy, qué pasa cuando te escriben y dónde se te está quedando plata sobre la mesa.
El diagnóstico te lo llevas tú, trabajemos juntos o no.
¿Eres agencia? El modelo es otro. Conversémoslo.
Toma un cliente promedio tuyo y anota lo que deja en un año. Ese número es tuyo y lo sabes mejor que yo.
Ahora vuelve a la fila de más arriba y cuenta cuántos de esos nombres eran ese cliente.
Yo pongo una sola cifra sobre la mesa, en la consultoría: lo que cuesta. La otra la pones tú, y si quieres la miramos juntos ahí mismo.
Elige la que te acomode. Las dos llegan al mismo lugar: una conversación conmigo.
Del otro lado estoy yo. Y si no calzamos, te lo digo ahí mismo.